No puede faltar

El cempasúchil es uno de los elementos más representativos del Día de Muertos. Su color y aroma acompañan las ofrendas y, según la tradición, ayudan a guiar a las almas de los difuntos hacia el encuentro con sus seres queridos. Su presencia simboliza también la vida, el recuerdo y la conexión entre quienes están aquí y quienes ya partieron.

Es uno de los alimentos más representativos de la temporada y forma parte esencial de las ofrendas. Su decoración, con tiras de masa en forma de huesos, simboliza el ciclo de la vida y la muerte, mientras el círculo central representa el cráneo.

Elaboradas con azúcar, chocolate o amaranto, representan la muerte desde una perspectiva festiva. Es común que lleven el nombre de una persona viva o fallecida como una forma simbólica de recordar que la muerte forma parte de la vida.